Rand Fishkin lleva 25 años vendiéndote que hagas buen contenido.
Hacee escasos días publicó un post diciendo que eso ya no funciona.
¿Nos lo creemos?
Hay dos tipos de profesionales del SEO. El que te explica cómo funciona el algoritmo y el que te explica por qué el algoritmo ya no importa. A veces, el mismo tío suele hacer las dos cosas. Primero en el orden correcto, luego en el orden contrario. El negocio es el mismo: venderte certezas.
Fishkin es muy listo, de los más brillantes del sector; y tiene mucha razón en lo importante: Google ha dejado de ser un buscador, ahora es un «contestador».
La diferencia es que el buscador te mandaba al sitio donde estaba la respuesta. El contestador muestra la respuesta que has generado y te deja fuera.
Tus artículos los utiliza como fuentes primarias para entrenar sus modelos y sus modelos te responden en su propia interfaz. El usuario no hace clic en la mayoría de las ocasiones y tú no contabilizas la visita.
Pero Fishkin además de ser muy listo, tiene también el deje autoritario que tienen todos los intervencionistas cuando el mercado deja de favorecerles. Que no es otra que la intervención política en aras de controlar un monopolio. El problema es que Google ya era un monopolio en 2010, en 2015 y en 2020. Entonces Fishkin escribía guías de SEO (cojonudas, por cierto) de como optimizar un motor de búsqueda tan monopolistico como lo es ahora; y le iba muy bien (y yo que me alegro).
Ahora descubre de manera hipócrita que los monopolios son muy malos y deja caer como una solución a sus problemas la regulación del gigante que le hizo millonario. No critico la idea, critico el timing.
Pero vayamos a lo importante, que esto no es un artículo político: Pierre Bouquet es doctorando en el Centro de Logística y Transporte del MIT. Cruzó datos del Departamento de Trabajo americano con las capacidades reales de los modelos de IA que existen hoy. No con los que vendrán, con los que tenemos al alcance de todo aquel que quiera pagar el precio de dos cubalibres al mes.
Lo llamó AI Labor Exposure Map. Un mapa. Tarea por tarea. Ocupación por ocupación.
Su conclusión: marketing, software, contabilidad y derecho son las profesiones más expuestas. A día de hoy, al final de año volvemos a hablar porque pinta en bastos.
Bouquet aclara que exposición no es sustitución. Que el mapa no predice despidos. Que la IA no solo reemplaza.
Lo dice con la delicadeza académica de quien sabe que el titular va a ser más bruto que el paper.
No sé si me quedaré sin trabajo. De lo que sí estoy seguro es que dentro de cinco años mi metodología será completamente diferente.
Mi mujer hace mejores landings con Claude que yo (habiendo estudiado Derecho y Relaciones Internacionales). Mi amigo Luis, abogado laboralista, socio en uno de mis proyectos, empezará en breve a captar tráfico orgánico con una web automatizada hecha y optimizada con IA sin saber lo que es Google Search Console.
Esto no es el futuro. Es un martes cualquiera.
Y dicho esto, bajemos a tierra.
El artículo de «qué es el SEO» o «cómo funciona Google Ads» ya no mueve nada. Lo genera la IA en segundos. Google lo resume y no se lo envía al usuario en la mayoría de los escenarios. La pérdida de tráfico informacional es un hecho y hay que hacerse a la idea.
Lo que aguanta es lo otro. El análisis que demuestra que llevas diez años en esto y el competidor no lo sabe igual. Contenido para el que ya sabe lo que quiere y está decidiendo entre tú y el de al lado.
Este post que estás leyendo es un ejemplo de lo que digo. Hace tres meses lo habría publicado únicamente en el blog esperando que Google lo indexara y lo tratase con cariño. Hoy lo suelto aquí porque una impresión en LinkedIn vale más que una impresión en Google que no genera un click orgánico.
No lo hago porque me apetezca, me ganaba muy bien la vida con el SEO de la vieja escuela, lo hago porque el experimento contrario ya no tiene sentido (de manera aislada).
Mi pronóstico, con el riesgo que tiene hacerlo público:
El contenido informacional tal y como lo hemos producido esta década, no sobrevive. Replicarlo a golpe de promt es sencillo y el output es de notable alto. Además implica ser demasiado dependiente de un algoritmo que ha cambiado la forma de hacer las cosas.
El contenido técnico aguanta. El que demuestra criterio, no el que explica conceptos.
Y hay una cosa con la que muchos coincidiremos:
Una web optimizada para SEO siempre será más citada; por lo que parte de la autoridad técnica que antes te daba tráfico de Google ahora te la cobras en menciones. Oiga, que de las menciones no se come, dirán algunos con cierta sorna, y no les faltará razón. Porque una mención sin clic es como una [contenido censurado].
Sin ser lo mismo, que estamos de acuerdo que no lo es, tampoco es la nada absoluta.
El activo ha mutado. Antes era una máquina de visibilidad, el mayor generador de tráfico en el TOFU. Ahora valida en el MOFU y potencia el BOFU. No es una degradación. Es una transformación. Y muchos negocios nuevos se construirán sobre estos cimientos antes de que los demás lo entiendan.
No me gusta el catastrofismo.
El SEO ha muerto en innumerables ocasiones. Panda. Penguin. Hummingbird. El mobile-first. La búsqueda por voz. Las featured snippets. Cada vez que alguien escribía el obituario el sector se adaptaba y seguía facturando. Por el camino quedaron las webs de nicho, el contenido generado en masa, el long tail informacional como modelo de negocio.
Esta vez algo cambia de verdad. Es un cambio paradigmático.
Pero cambiar no es morir.
Es adaptarse.



